El conductor reveló en televisión el insólito malentendido que vivió con el personal del establecimiento al retirarse con un souvenir inesperado.
Durante la emisión de su ciclo Otro día perdido, Mario Pergolini sorprendió a la audiencia al revivir un curioso episodio que protagonizó junto a su esposa en un exclusivo hotel. El empresario de medios relató que decidieron pasar una noche fuera de su hogar para evitar una fiesta organizada por su hija, encontrándose al llegar a la habitación con un detalle personalizado de bienvenida: fundas de almohada bordadas con sus iniciales.
Sin embargo, el momento de mayor vergüenza ocurrió a la hora de realizar el check-out. Asumiendo erróneamente que la atención del establecimiento incluía el juego completo de descanso, el conductor no dudó en juntar las almohadas enteras y dirigirse a la salida cargando ambos elementos, lo que motivó la rápida intervención del personal de recepción.
Entre risas y algo de pudor, Pergolini reconstruyó la advertencia del empleado, quien le aclaró amablemente que el obsequio cortesía del lugar correspondía únicamente a las fundas tejidas y no al relleno. Con su habitual soltura, el presentado justificó su accionar argumentando que la explicación inicial había sido confusa, transformando lo que pudo ser un bochorno en una divertida anécdota televisiva.










