La Secretaría de Energía oficializó el traslado de solo una fracción de la actualización tributaria pendiente sobre las naftas y el gasoil, postergando el grueso del incremento para moderar el impacto en los surtidores.
Mediante la publicación del Decreto 562/2026 en el Boletín Oficial, el Gobierno nacional aplicó una actualización parcial sobre el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono a partir del 1° de julio. Con la firma del ministro de Economía, Luis Caputo, y del jefe de Gabinete, Diego Santilli, la medida resolvió diferir la mayor parte de los incrementos acumulados para los meses siguientes, buscando evitar un salto directo en el costo final que pagan los consumidores.
A raíz de este ajuste acotado, el impacto fiscal directo implicó un incremento en el valor final por litro en las estaciones de servicio de todo el país. Para el caso de las naftas (super y premium) y la nafta virgen, la actualización impositiva representó un alza aproximada de $21 por litro ($21,192 de ICL más $1,298 correspondientes al tributo ambiental), mientras que para el litro de gasoil el traslado se fijó en torno a los $18.
Esta estrategia de descongelamiento progresivo responde a la normativa que establece revisiones trimestrales en función de la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC. Al fraccionar los montos atrasados de trimestres anteriores, el Ejecutivo busca preservar el equilibrio fiscal y avanzar en la normalización de la carga tributaria sin generar presiones inflacionarias adicionales sobre el transporte y la actividad económica.










