El Presidente encabezó el encuentro con sus ministros en la Casa Rosada tras participar del Tedeum por el 25 de Mayo. En medio de fuertes cortocircuitos en el oficialismo, el mandatario buscó escenificar una foto de unidad y respaldo a su núcleo de máxima confianza.
El plano político del oficialismo vivió una jornada de fuerte carga simbólica y gestos calculados para contener las tensiones que sacudieron la estructura gubernamental en los últimos días. Luego de asistir a la tradicional ceremonia del Tedeum en la Catedral Metropolitana, el presidente Javier Milei encabezó una reunión de Gabinete en la Casa Rosada con el objetivo primordial de aplacar las fricciones internas. Antes de abocarse al trabajo técnico con sus ministros, el mandatario decidió enviar una contundente señal de respaldo hacia el interior de su espacio y salió al balcón de Balcarce 50 acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y su principal asesor estratégico, Santiago Caputo, reeditando públicamente la vigencia del denominado «triángulo de hierro».
La deliberada puesta en escena en el balcón oficial se produjo tras una semana signada por duros cruces cruzados en las redes sociales entre el propio Santiago Caputo y el sector político que lidera el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. La disputa, que expuso por primera vez de forma abierta las diferencias de criterio y armados en la cúpula libertaria, amenazaba con astillar la cohesión del espacio en las vísperas de debates legislativos clave. Ante este panorama, el jefe de Estado optó por intervenir personalmente ensayando un prolijo equilibrio político: combinó la fuerte validación pública a su consultor estrella con gestos de afecto y contención hacia Menem y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien también había quedado en el foco de la tormenta en las horas previas.
La cumbre de ministros registró asistencia casi perfecta, con las únicas excepciones justificadas del titular de Economía, Luis Caputo, afectado por un cuadro gripal, y de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien se encuentra cumpliendo funciones oficiales en el exterior. Durante el cónclave, además de repasar los ejes de la gestión y el avance de las reformas normativas previstas para el corto plazo, los funcionarios analizaron el fuerte mensaje de la Iglesia católica durante la homilía del Tedeum, donde se reclamó de manera directa frenar la polarización social y la división. Con esta ronda de fotos y alineamientos, el Ejecutivo nacional intentó cerrar filas y exhibir fortaleza política antes de adentrarse de lleno en las negociaciones del segundo semestre.











