La convivencia explotó después de un violento cruce que terminó con un escupitajo de la chilena a la histórica exjugadora. Tras analizar las cámaras durante horas, «El Supremo» comunicó una medida ejemplar que cambió el rumbo del juego.
La tensión en la casa de Gran Hermano llegó a un límite impensado cuando Jennifer «Pincoya» Galvarini y Tamara Paganini se trenzaron en una discusión feroz en la cocina. Lo que empezó como un reclamo por la limpieza terminó de la peor manera cuando la chilena, fuera de sí, le escupió la cara a la subcampeona de la primera edición. El hecho generó un repudio inmediato tanto dentro de la casa como en las redes sociales, donde los seguidores del reality exigieron la expulsión directa por considerar el acto como una agresión física degradante.
Finalmente, Santiago del Moro anunció la sanción oficial en una gala de mucha tensión. Aunque muchos esperaban la eliminación inmediata, la producción decidió aplicar una «triple sanción» severa: Pincoya fue enviada directamente a placa de nominados sin posibilidad de ser salvada por el líder, se le retiró el derecho a votar en la siguiente ronda y, además, se le aplicó una reducción drástica del presupuesto individual de comida por el resto de su estadía. «Este tipo de comportamientos son intolerables y cruzan el límite del respeto básico», sentenció la voz de Gran Hermano al comunicar la decisión.
Tamara Paganini, por su parte, se mostró muy afectada por la situación y confesó ante las cámaras que se sintió humillada por el gesto de su compañera. Mientras tanto, el resto de los participantes tomó distancia de la chilena, quien se llamó a silencio tras recibir la noticia. Este incidente no solo deja a Pincoya en la cuerda floja frente a la votación del público, sino que marca un quiebre definitivo en la convivencia de una temporada que está resultando ser una de las más conflictivas y polémicas de los últimos años.










