Un operativo inesperado sorprendió a los jugadores en plena tarde de convivencia. Los efectivos entraron al estudio para entregar una notificación judicial a una de las chicas, lo que obligó a la producción a cortar la transmisión durante varias horas.
El clima de tranquilidad en Gran Hermano se terminó de golpe cuando el personal policial se presentó en los estudios de Martínez. El objetivo del operativo era realizar una notificación legal a una de las participantes, cuya identidad se mantuvo bajo estricto hermetismo durante los primeros minutos del caos. El ingreso de los efectivos, aunque fue coordinado con la producción fuera del área de cámaras habitual, generó una conmoción interna que obligó a «Gran Hermano» a pedirle a todos los chicos que se encerraran en las habitaciones mientras se resolvía la situación administrativa.
El motivo de la presencia policial estaría vinculado a una causa civil pendiente que la participante dejó fuera de la casa y que requería su firma presencial para evitar una declaración de rebeldía. Si bien desde el canal intentaron calmar las aguas asegurando que no se trataba de un delito, la incertidumbre se apoderó de los seguidores del reality, ya que la transmisión de Pluto TV se mantuvo congelada con una placa durante gran parte de la tarde. El ingreso de personas ajenas a la producción es una falta gravísima al protocolo de aislamiento, pero la fuerza mayor de la justicia obligó a romper las reglas.
Una vez que la policía se retiró y la jugadora fue notificada bajo supervisión de los abogados de la productora, la transmisión regresó, mostrando a los participantes visiblemente confundidos por el movimiento de gente extraña. Santiago del Moro adelantó que en la gala de la noche se explicarán los pormenores del caso para llevar tranquilidad a las familias y al público. Este incidente ya quedó registrado como uno de los momentos más bizarros en la historia del formato en Argentina, demostrando que ni las paredes de la casa pueden frenar los problemas del mundo exterior.










