Chantal ‘Tati’ Leclercq, médica residente del Hospital Rivadavia, fue imputada por administración fraudulenta el 13 de abril. Su propio jefe la había denunciado ante la AARBA al verla en estado de sedación. Leclercq reconoció ante la asociación haber consumido propofol, ketamina, fentanilo y midazolam tomados del stock del hospital.
En los allanamientos previos encontraron su departamento en un country de Tigre con el cabello recién teñido de rubio. En otro domicilio vinculado, sobre avenida Santa Fe, no encontraron medicamentos.
Lo que sí surgió fue el registro del chat de vecinos del edificio: en mayo de 2025, dos agujas hipodérmicas habían aparecido entre las secadoras del laundry. ‘Revisen los bolsillos antes de mandar la ropa a lavar’, había escrito un vecino. Leclercq, que era parte del grupo, no respondió.










