Tras el ingreso del proyecto al Senado, el Ejecutivo reconoció que no cuenta con la mayoría necesaria para suprimir las primarias. La estrategia ahora es negociar puntos intermedios, como la reducción de su costo y la implementación de la Ficha Limpia, mientras utiliza el alivio financiero a las provincias como moneda de cambio.
La «mesa política» de la Casa Rosada debió ajustar sus expectativas apenas 24 horas después de enviar la reforma al Congreso. A pesar del entusiasmo inicial de Javier Milei, el «poroteo» en la Cámara Alta devolvió una realidad esquiva: el peronismo y varios bloques provinciales consideran que las PASO son innegociables para ordenar sus internas. Ante este escenario, los operadores del Ministerio del Interior comenzaron a contactar a los gobernadores del centro del país para explorar alternativas que permitan salvar el resto del paquete, como la Boleta Única de Papel (BUP) y la Ficha Limpia, dos ítems que cuentan con mayor consenso social y parlamentario.
Para el Gobierno, la prioridad es no ceder en el concepto de «austeridad política». Si no logra eliminar las PASO, buscará que el Congreso apruebe una drástica reducción del financiamiento público para las campañas, trasladando el costo a los propios partidos o a aportantes privados. Esta postura se alinea con el discurso de déficit cero que ha permitido mantener el riesgo país en 550 puntos, a pesar de que la actividad económica registró una caída del 2,1% interanual en febrero. El mensaje es claro: si la política quiere mantener sus internas obligatorias, no será a costa de los recursos del Tesoro que hoy se destinan a sostener el superávit.
Hacia adelante, el éxito de esta negociación determinará el clima de gobernabilidad de mayo. Mientras las universidades preparan su marcha federal y la CGT calienta motores para el 30 de abril, el oficialismo necesita demostrar que puede transformar sus promesas en leyes. El desafío para Guillermo Francos y su equipo será convencer a los mandatarios provinciales de que un sistema electoral más ágil y económico es el complemento necesario para la reactivación de la industria que el Presidente prometió tras admitir que «fueron meses muy duros». Sin las PASO en el menú, la Ficha Limpia se encamina a ser la gran bandera de victoria ética que el Gobierno intentará plantar antes de que termine el primer cuatrimestre.






