En lo que va del 2026, el BCRA logró comprar el 30% de los dólares que se propuso para todo el año. Aunque las reservas están creciendo, la gran duda es si este colchón de guita será suficiente para aguantar la presión del mercado y empezar a liberar el dólar.
En medio de tanto ruido con la inflación y la subida del petróleo, el Banco Central metió una buena racha. En apenas tres meses, la entidad que maneja los hilos del dinero en Argentina logró comprar más de USD 3.000 millones en el mercado oficial. Este número no es menor: representa casi un tercio de la meta que el Gobierno se puso para todo el 2026. Para el equipo económico, es la prueba de que el esquema actual está sirviendo para «limpiar» el balance y dejar de vivir con lo justo cada día.
La clave de esta racha está en que los exportadores están liquidando sus divisas y que el Central mantiene un control férreo sobre quiénes pueden comprar dólares oficiales. Al cerrar el grifo por un lado y abrir la red por el otro, las reservas brutas empezaron a subir, dándole al Gobierno un poco de «espalda» para negociar con el FMI y otros acreedores. Es, básicamente, el ahorro que el país necesita para que cualquier ruido externo —como una guerra o una caída en Wall Street— no nos haga volar por los aires de un día para el otro.
Sin embargo, para el pibe que no llega a fin de mes, la pregunta es: «¿Esto en qué me cambia?». Por ahora, en poco, pero es un paso necesario. Que el Central tenga dólares es lo que evita que el tipo de cambio se dispare y que la inflación sea todavía peor. Además, es el primer casillero que hay que llenar si el plan es, en algún momento del año, levantar el cepo o unificar el dólar. Sin reservas, cualquier intento de liberar el mercado sería un suicidio; con estos 3.000 palos verdes en la caja, el sueño de un dólar «normal» está un poquito más cerca.







