En un tiempo récord de apenas tres meses y medio, el Banco Central logró juntar el 50% de los dólares que el FMI le exigía para todo el 2026. Con esta racha compradora, el Gobierno gana aire para negociar un nuevo acuerdo y aleja los fantasmas de falta de divisas.
Si el plan económico fuera un examen, el Banco Central de Argentina se sacó un 10 en la primera parte. En un claro guiño al FMI, la entidad dirigida por Santiago Bausili logró acumular divisas de forma tan agresiva que ya cumplió con el 50% del objetivo anual de reservas netas. Lo que el organismo internacional esperaba que el país hiciera en doce meses, el Central lo liquidó en poco más de cien días, aprovechando al máximo la liquidación de exportaciones y el freno a la emisión.
Llegar a la mitad de la meta tan temprano no es solo un número para las planillas; es una herramienta política poderosa. Con este colchón de dólares (recordemos que la racha ya superaba los 50 días consecutivos de compras), el equipo económico de Luis Caputo se sienta a la mesa con el Fondo desde una posición de fuerza. Ya no se trata de pedir «por favor» que nos perdonen las metas, sino de mostrar que el país tiene capacidad de ahorro. Esto es fundamental para que el riesgo país siga bajando y para que, eventualmente, el mercado confíe en que Argentina puede volver a pedir crédito a tasas normales.
Para los pibes, esta noticia es la garantía de que el «techo» del dólar (ese que vimos que está un 20% arriba del oficial) tiene cimientos sólidos. Que el Central tenga la mitad de la tarea hecha ante el FMI significa menos chances de que el Gobierno tenga que pegar un volantazo económico a mitad de año. Es la estabilidad que se necesita para que, una vez que la inflación minorista termine de bajar (como reconoció Milei que está pasando lento), la economía pueda empezar a crecer de verdad sobre bases firmes. Por ahora, el Central sigue siendo el gran ganador del 2026.







