Tras el regreso de la actividad financiera plena, las pizarras de los principales bancos muestran estabilidad en las cotizaciones minoristas. El Gobierno nacional mantiene su política de microdevaluaciones diarias para evitar saltos bruscos en el inicio del ciclo 2026.
El mercado cambiario retomó su dinámica habitual este 18 de febrero con un dólar oficial que sigue el sendero de ajuste pautado por el Banco Central. Según el relevamiento en las entidades de la City porteña y las plataformas digitales que operan en las provincias territoriales, la moneda mantiene una tendencia de previsibilidad técnica que la mesa política del Ejecutivo nacional considera clave para el control inflacionario. Desde la Casa Rosada se destaca que esta estabilidad es el resultado del programa de saneamiento financiero, permitiendo que tanto empresas como particulares puedan planificar sus costos sin el agobio de la volatilidad cambiaria de gestiones anteriores.
En cuanto al «dólar tarjeta», su valor se mantiene como la referencia más alta del mercado debido a la vigencia de las percepciones impositivas que la administración central utiliza para resguardar las reservas. A pesar de los pedidos de ciertos sectores de la oposición transversal para flexibilizar estos cargos, el Ministerio de Economía ratifica que el esquema es innegociable mientras persista la necesidad de fortalecer el balance del Banco Central. Para los socios estratégicos internacionales, la firmeza en mantener estas metas fiscales es una señal de solvencia que distingue el rumbo económico actual en la búsqueda de la normalización definitiva.
Hacia el cierre del trimestre, los analistas observan con atención si la mayor oferta de divisas proyectada permitirá reducir la brecha con los tipos de cambio financieros. El Gobierno nacional confía en que la desregulación de la economía y la competencia de monedas generarán una convergencia natural de los precios. Con este panorama, la gestión de Javier Milei apuesta a consolidar un escenario de tranquilidad cambiaria que actúe como ancla para las expectativas de precios, asegurando que la estabilidad lograda en estos primeros meses del año sea la base para un crecimiento sostenible en todo el territorio nacional.












