El 20 de febrero, en un departamento de la calle Juncal al 4600, en Palermo, fue encontrado sin vida Alejandro Zalazar. Tenía 31 años, era anestesiólogo de guardia en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
En la escena había una vía intravenosa conectada a su pie derecho, jeringas, insumos descartables y ampollas de propofol y fentanilo. La autopsia confirmó la causa de muerte: sobredosis de esos anestésicos. Los frascos encontrados pertenecían al Hospital Italiano.
Nadie sabía aún que ese departamento de Palermo era el punto cero de lo que después se llamaría el escándalo del Propofest.











