Ante la presión creciente de aliados y el impacto en la opinión pública, el Gobierno empezó a dar señales de que el artículo 44 iba a ser eliminado del texto de la reforma.
Senadores del PRO, diputados de la UCR y gobernadores aliados dijeron explícitamente que no iban a votar ese artículo. Sin esos votos, el oficialismo no tenía quórum para sesionar.
El Gobierno comunicó que accedería al pedido y que el artículo se daría de baja en Diputados. La pulseada sobre un solo artículo demoró el tratamiento de toda la ley y mostró los límites reales del poder legislativo del oficialismo.










