Pese a la tendencia positiva, la autoridad monetaria reconoció que existen factores de riesgo que podrían condicionar el ritmo de desaceleración de los precios. El foco está puesto en el ajuste de tarifas y la dinámica de los costos regulados.
En su último informe de política monetaria, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) señaló que, si bien la inflación núcleo continúa mostrando una trayectoria descendente, el proceso de desinflación enfrenta riesgos que podrían generar volatilidad en los meses venideros. La entidad destacó que el reordenamiento de los precios relativos, especialmente en servicios públicos y combustibles, actúa como un factor de resistencia que obliga a mantener una vigilancia extrema sobre los agregados monetarios para evitar rebotes inesperados.
El análisis técnico del BCRA subraya que la «inercia» de ciertos sectores de la economía y la recomposición de márgenes de ganancia en la cadena de distribución son elementos que todavía pesan en la formación de precios. No obstante, el organismo ratificó que la disciplina fiscal y la absorción de excedentes de pesos siguen siendo las herramientas principales para anclar las expectativas, confiando en que la Fase 4 del programa logre absorber estos choques transitorios sin desviar el objetivo de estabilidad a largo plazo.
Hacia adelante, el Central prevé que la consolidación de la calma cambiaria y la mayor acumulación de reservas internacionales ayuden a mitigar las presiones inflacionarias. Sin embargo, advirtió que el monitoreo de las paritarias y la evolución de los precios internacionales de las materias primas serán determinantes para alcanzar las metas proyectadas. Con este mensaje de cautela, la autoridad monetaria busca enviar una señal de realismo al mercado, enfatizando que la batalla contra el aumento de precios requiere una consistencia macroeconómica que no admite relajamientos








