La histórica caída del Riesgo País genera un clima de confianza en los mercados, pero el Palacio de Hacienda no descansa. Esta semana debe resolver compromisos millonarios en pesos para mantener la estabilidad del programa económico.
El Gobierno nacional atraviesa una semana de contrastes financieros, marcada por el entusiasmo que generó la caída del Riesgo País por debajo de los 500 puntos y la necesidad de afrontar vencimientos de deuda en pesos por aproximadamente 9 billones de dólares. A pesar del espaldarazo que significa la mayor confianza de los inversores internacionales, el equipo económico debe ejecutar una estrategia precisa para renovar estos compromisos sin presionar la emisión monetaria ni alterar la calma cambiaria que reina en el inicio de 2026.
Para cumplir con este objetivo, la Secretaría de Finanzas confía en el alto nivel de liquidez del sistema bancario y en el renovado interés por los títulos públicos tras la mejora en las calificaciones crediticias. El plan consiste en ofrecer nuevos instrumentos de deuda que resulten atractivos para el mercado local, buscando no solo el «roll-over» total de los vencimientos, sino también extender los plazos de pago para despejar el horizonte financiero del segundo trimestre del año.
El resultado de estas operaciones será determinante para consolidar la Fase 4 del programa económico. Lograr una renovación exitosa de estos $9 billones permitiría al Banco Central continuar con su política de saneamiento del balance y acumulación de reservas, mientras que un traspié podría generar tensiones innecesarias en un momento de estabilidad. Por ahora, el mercado apuesta a que la disciplina fiscal demostrada hasta el momento será suficiente para superar este nuevo examen de las cuentas públicas.





