Luego de la suspensión por las lluvias extremas, el predio amaneció con un operativo de limpieza récord para salvar la noche del miércoles.
Después de un martes para el olvido donde el agua llegó a cubrir gran parte del campo, el festival de Jesús María arrancó el miércoles en una carrera contra el tiempo. Los organizadores y cuadrillas de limpieza trabajaron desde la madrugada para drenar el Anfiteatro José Hernández y poner a punto el escenario tras el temporal que obligó a suspender la jornada anterior. El objetivo es que la música vuelva a sonar hoy mismo, aunque el barro en el campo de jineteada sigue siendo la mayor preocupación para los jinetes y el jurado.
La bronca de los fans que se quedaron con las ganas ayer todavía se siente en el aire, pero la comisión ya confirmó que las entradas del martes serán válidas para las próximas noches o que se podrá tramitar la devolución. Mientras tanto, los artistas que no pudieron subir al escenario el lunes y martes están reacomodando sus agendas para ver si pueden meter un «doblete» o sumarse a las grillas de los próximos días. La incertidumbre es total, pero las ganas de que la fiesta no se apague son más fuertes que el pronóstico del tiempo.
En las redes sociales, los usuarios comparten fotos del sol volviendo a salir sobre el predio y se organizan para volver al anfiteatro con botas de lluvia y mucha paciencia. Jesús María es un festival que sabe de resiliencia y, a pesar de los destrozos materiales que dejó el agua en algunos puestos de comida y stands, la fe está puesta en que el clima dé una tregua definitiva. El 2026 arrancó movidito para el folklore, pero el público ya demostró que no lo baja ni un huracán.








