Según los datos oficiales de la Ciudad, una familia tipo necesitó más de $2.342.000 en marzo para ser considerada de clase media. El número, que no incluye el alquiler, refleja la presión inflacionaria en alimentos y servicios que sigue castigando el bolsillo de los porteños.
Vivir en la Ciudad de Buenos Aires se volvió un deporte de alto riesgo para el bolsillo. El Instituto de Estadística y Censos porteño (Idecba) reveló que una familia compuesta por dos adultos y dos chicos necesitó ingresos por al menos $2.342.860 para entrar en el escalafón de la clase media durante marzo. Pero atención, porque este dato tiene «truco»: el informe toma como referencia a una familia que es dueña de su casa. Si a eso le sumás un alquiler promedio de un tres ambientes en la Ciudad (que ya ronda el millón de pesos), el número real para no sentirse apretado salta por encima de los $3,4 millones.
El informe también marca dónde está la línea de supervivencia. Para no ser considerada pobre, esa misma familia necesitó $1.489.829, un aumento del 3,45% respecto a febrero. Lo más preocupante es que los alimentos básicos y los servicios fueron los rubros que más empujaron la suba, demostrando que aunque la inflación general quiera bajar, los gastos fijos que no podés evitar (comer, moverte y educar a los chicos) siguen subiendo a un ritmo que los sueldos todavía no alcanzan.
¿Qué significa esto para el día a día? Básicamente, que la pirámide social se está estirando. Hoy existe un sector que el Gobierno llama «clase media frágil»: familias que ganan cerca de 2 millones pero que ante cualquier imprevisto o aumento de prepaga caen directamente en la pobreza. Para los pibes que están queriendo independizarse o armar su vida en CABA, la noticia es un balde de agua fría: la brecha entre un sueldo promedio y lo que cuesta vivir dignamente en la Ciudad es cada vez más ancha. El desafío de abril será ver si la «tregua» de precios que pactó el Gobierno ayuda a que estos números dejen de correr tan rápido.







