El presidente presentó su dimisión en medio de una crisis financiera que dejó a casi tres millones de personas sin acceso a sus ahorros. La oposición impulsaba un juicio político y el Gobierno había perdido respaldo dentro del oficialismo.
Paraguay atraviesa una de las crisis políticas y financieras más graves de los últimos años. Este jueves, el presidente Santiago Peña presentó su renuncia en medio de una ola de protestas por la intervención de Ueno Bank, una de las principales entidades financieras del país. La decisión llegó cuando el Congreso debatía un pedido de juicio político contra el mandatario.
El conflicto estalló después de que el Banco Central de Paraguay interviniera el banco por graves problemas de solvencia. La medida dejó a cerca de tres millones de clientes sin acceso inmediato a sus depósitos y provocó manifestaciones en Asunción, donde miles de personas reclamaron la devolución de sus ahorros. Las protestas derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
El escándalo también alcanzó a las principales autoridades financieras. El titular del Banco Central, Carlos Carvallo, renunció a su cargo y ocho directivos de Ueno Bank fueron detenidos. Mientras tanto, legisladores opositores denunciaron presuntos conflictos de intereses y cuestionaron los vínculos comerciales que Peña había mantenido con el grupo empresarial relacionado con la entidad. El mandatario negó haber cometido irregularidades.
Ante la creciente presión política y la pérdida de respaldo dentro de su propio partido, Peña decidió dar un paso al costado. En su mensaje de despedida sostuvo que ninguna persona está por encima de la estabilidad de Paraguay y expresó su deseo de que los ahorristas recuperen su dinero.
La renuncia deberá ser tratada por el Congreso y abre el camino para que el vicepresidente Pedro Alliana asuma la conducción del país, conforme al procedimiento constitucional. Peña había llegado al poder en agosto de 2023 y su mandato estaba previsto hasta 2028.











