La morosidad sigue creciendo en Argentina y cada vez más deudas que comenzaron en bancos, financieras o billeteras virtuales terminan transferidas a compañías especializadas en cobrarlas. Los jóvenes aparecen entre los más afectados.
El crecimiento de las deudas impagas empieza a mostrar otra cara. En julio, 882.173 personas tenían obligaciones que ya habían sido transferidas a empresas de cobranza, según un informe del Instituto Argentina Grande elaborado a partir de datos del Banco Central. Estas compañías adquieren carteras difíciles de recuperar y luego intentan cobrar directamente a los deudores.
El fenómeno ocurre mientras aumenta la dificultad de las familias para cumplir con sus compromisos financieros. Según el Banco Central, en julio la mora de los créditos a los hogares llegó al 12,9%, mientras que la irregularidad del crédito al sector privado en general se ubicó en 7,7%. Al mismo tiempo, el número de personas en las situaciones más graves de mora creció con fuerza durante el último año.
Los jóvenes están especialmente expuestos. Entre las personas de 15 a 29 años, el 38,1% de los deudores tenía al menos una deuda en mora en julio, una proporción superior a la registrada en los demás grupos etarios. El dato refleja un escenario en el que atrasarse con una tarjeta, un préstamo o un crédito digital puede terminar llevando la deuda fuera de la entidad que originalmente otorgó el financiamiento y hacia compañías dedicadas específicamente a su recuperación.












