Un informe oficial detalla el repliegue de los aportes estatales en los servicios públicos, evidenciando una fuerte reducción real pero con un remanente pendiente en el camino hacia la cobertura total de los costos.
La política de reordenamiento fiscal encarada por la administración libertaria dejó una marcada contracción en los subsidios económicos destinados a las tarifas de energía eléctrica, gas natural y transporte público de pasajeros. De acuerdo con los relevamientos sectoriales y los datos de ejecución presupuestaria, la merma real en las transferencias del Tesoro nacional se sintió con fuerza en los últimos meses, achicando considerablemente el peso de la asistencia estatal en las cuentas públicas y trasladando progresivamente el costo real de las prestaciones a los usuarios.
El proceso de sinceramiento tarifario y la focalización de la asistencia a través de esquemas de segmentación permitieron desplomar la incidencia de los subsidios en el PBI, aunque el camino hacia la denominada «tarifa plena» aún presenta tramos pendientes. En el caso de los servicios de luz y gas, los hogares ubicados en los segmentos de mayores ingresos ya perdieron gran parte de los beneficios, mientras que en las categorías intermedias y de menores ingresos la quita se aplica de manera escalonada mediante topes de consumo y aumentos graduales en las boletas.
Por su parte, el sistema de transporte automotor y ferroviario del Área Metropolitana de Buenos Aires también experimentó un fuerte ajuste en las compensaciones tarifarias, lo que se tradujo en sucesivas subas en el valor del boleto para reducir el rojo fiscal. Con la mirada puesta en las metas de sostenibilidad acordadas, el desafío oficial de cara al próximo tramo de la gestión radica en terminar de depurar los padrones de beneficiarios y consolidar esquemas de asistencia directa exclusivamente para los sectores más vulnerables de la población.












