El nuevo proyecto oficial de Presupuesto contempla un sendero más prudente, triplicando las proyecciones previas para los próximos años debido a una inercia inflacionaria mayor a la esperada.
El equipo económico oficializó un cambio en las previsiones macroeconómicas al admitir que el proceso de desinflación llevará más tiempo del calculado inicialmente. De acuerdo con los nuevos lineamientos plasmados en el proyecto de Presupuesto, la meta de perforar la barrera de los dos dígitos anuales y alcanzar una tasa de un dígito se posterga formalmente hasta el año 2029, período en el cual se estima una variación cercana al 6%.
Las proyecciones actualizadas contemplan un cierre para 2026 en torno al 29%, triplicando el cálculo optimista original, mientras que para 2027 se fijó una pauta inflacionaria del 18% —muy por encima del 5,9% proyectado previamente—. Desde distintas consultoras privadas y despachos oficiales señalan que la persistencia de la inercia en los precios, sumada a los condicionantes del escenario internacional como la volatilidad en las materias primas y las tasas de interés externas, obligaron a recalibrar los plazos del programa macroeconómico.
A pesar de la desaceleración en el ritmo de convergencia hacia los niveles internacionales de precios, la administración central remarca que la prioridad sigue siendo la consolidación del equilibrio fiscal y la estabilidad cambiaria. El debate legislativo por las cuentas públicas para el próximo ejercicio pondrá bajo la lupa este nuevo esquema de metas extendidas y su impacto en las variables del mercado interno.











