Jaime Reusche explicó en diálogo con Infobae los motivos detrás de la suba de la nota crediticia del país de Caa1 a B3. Además, analizó la reducción del riesgo de default, el peso del ordenamiento fiscal y los factores políticos que condicionan un mayor ascenso.
La decisión de Moody’s de elevar un peldaño la calificación soberana argentina y modificar su perspectiva a positiva respondió a una disminución sostenida del riesgo de default. En ese sentido, el directivo destacó que los superávits fiscales, la desaceleración de la inflación y el mayor flujo de divisas por exportaciones e inversiones en minería y energía han reforzado la estabilidad macroeconómica y la credibilidad del plan financiero oficial.
Durante la entrevista, Reusche señaló que la mejora de la nota busca transmitir certidumbre y que este tipo de decisiones suelen traducirse en una mayor atracción de inversiones y un encarecimiento menor del financiamiento para el Estado y las empresas. Asimismo, subrayó que la agencia evaluó exhaustivamente la balanza de pagos y el ingreso de divisas antes de concretar la medida para garantizar que la trayectoria fiscal y monetaria resulte sostenible.
No obstante, el analista remarcó que el riesgo político de cara a los próximos ciclos electorales frena un ascenso más pronunciado en la escala crediticia. Para la calificadora, la memoria de ajustes pasados que no perduraron en el tiempo mantiene elevado el riesgo país en el mercado, por lo que una futura mejora dependerá de que el rumbo económico actual se consolide definitivamente como una política de Estado que trascienda a la gestión de turno.













