El jefe de Gabinete justificó su patrimonio tras la polémica por su declaración jurada y los vuelos privados. Aseguró que cuenta con el respaldo total de Javier Milei y que dar un paso al costado hubiera significado ceder ante una persecución contra todo el elenco oficialista.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, enfrentó la tormenta mediática y judicial que lo rodea y descartó de plano cualquier posibilidad de abandonar su cargo en el Ejecutivo. Tras quedar en el ojo de la tormenta por presuntas inconsistencias patrimoniales, ahorros no declarados y el uso de un avión privado, el funcionario rompió el silencio en una entrevista televisiva. Con su habitual tono confrontativo, Adorni reveló el trasfondo político de su permanencia: argumentó que su dimisión habría desatado una cacería sobre el resto del equipo de Gobierno y que su salida solo hubiese servido para alimentar las presiones de la oposición.
La polémica escaló con fuerza en las últimas semanas luego de que trascendieran detalles sobre bienes y vuelos que motivaron denuncias en los tribunales federales. Al respecto, el coordinador de ministros reconoció públicamente haber mantenido ahorros fuera del sistema legal antes de ingresar a la función pública, utilizando la polémica frase «ahorramos en negro como todos los argentinos». A pesar del impacto que esta admisión generó en el arco político, el funcionario insistió en que todo su capital fue construido en el sector privado y que presentó la documentación respaldatoria para demostrarle al Presidente que las acusaciones carecen de sustento.
La decisión de resistir en el cargo expone la estrategia de la mesa chica de la Casa Rosada frente a las crisis de sus propios integrantes. Según Adorni, Javier Milei le ratificó su confianza absoluta tras la presentación de su informe de gestión, bajo la premisa de no convalidar lo que el oficialismo considera una operación de desgaste. Mientras el ala política del Gobierno apuesta a que el inicio de la agenda deportiva internacional absorba la atención pública en los próximos días, el jefe de Gabinete se enfoca en retomar las reuniones ministeriales para blindar la gestión y desactivar el costo político del escándalo.










