La investigación por el homicidio de la joven de 22 años sumó el testimonio clave de un testigo presencial que escuchó la amenaza previa al ataque. La fiscalía de Chubut imputó formalmente a los dos detenidos y ordenó la prisión preventiva.
La causa judicial que investiga el brutal homicidio de una joven embarazada de 22 años en la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia sumó un elemento probatorio de extrema gravedad institucional en las últimas horas. Durante la ronda de declaraciones testimoniales dispuesta por el Ministerio Público Fiscal, un testigo de identidad reservada brindó detalles precisos sobre los momentos previos a la agresión mortal ocurrida en el barrio Máximo Abásolo. El relato permitió reconstruir la secuencia temporal del hecho y dejó al descubierto la escalofriante frase que pronunció uno de los presuntos asesinos, lo que acreditaría la existencia de un ensañamiento y una premeditación explícita antes de efectuar el disparo fatal.
Según la reconstrucción técnica incorporada al expediente penal, los dos imputados interceptaron a la víctima en la vía pública mientras mantenían una fuerte disputa territorial con allegados de la mujer. Fue en ese preciso instante cuando el principal investigado extrajo un arma de fuego de fabricación casera y, haciendo total caso omiso a las súplicas de los presentes que advertían sobre el avanzado estado de gestación de la joven, exclamó una frase cargada de violencia en la que sentenciaba que la situación no le importaba en absoluto y que terminaría con la vida de cualquiera de ellos. Pocos segundos después, el atacante gatilló a corta distancia, provocando heridas irreversibles que terminaron con la vida de la madre y su bebé.
La justicia de Chubut convalidó el pedido del fiscal del caso y dictó la prisión preventiva por el plazo de seis meses para ambos detenidos, bajo los cargos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por el concurso premeditado de dos o más personas. En paralelo, las fuerzas de seguridad locales mantienen un estricto despliegue operativo en las inmediaciones del tribunal y en el barrio donde aconteció la tragedia, con el propósito de evitar represalias cruzadas entre las familias involucradas. Los vecinos de la localidad petrolera convocaron a una marcha silenciosa para exigir justicia y demandar mayores medidas de prevención contra la inseguridad en las zonas periféricas de la ciudad.







