Jardines secretos, patios franceses, antiguas casonas y hasta cafeterías dentro de museos: diez rincones sorprendentes para disfrutar un café lejos del ruido de la ciudad.
Buenos Aires tiene mucho más para ofrecer que las cafeterías tradicionales. Detrás de fachadas discretas, en patios interiores y hasta en edificios históricos se esconden verdaderos refugios para quienes buscan disfrutar de un buen café en un entorno diferente. Una selección publicada por Time Out reúne diez lugares poco conocidos que combinan gastronomía, arquitectura, naturaleza y espacios ideales para desconectarse de la rutina.
Entre las propuestas aparece Como en Casa, en Riobamba 1239, Recoleta, una casona que sorprende con un patio de inspiración francesa, árboles y una fuente central. En el mismo barrio, Jardín de Invierno, dentro del hotel Loi Suites, ofrece un espacio rodeado de palmeras y luz natural. Otra alternativa es Clorindo, una cafetería ubicada en el patio de la Biblioteca Ricardo Güiraldes, que también cuenta con una sede en Belgrano. Para quienes buscan naturaleza, Bien Être, en Villa del Parque, esconde un amplio jardín con una cascada, una pileta y distintos rincones para desayunar o merendar.
La lista también incluye lugares donde el café se combina con propuestas culturales. Clout Café Collective, dentro del Museo de Arte Moderno de San Telmo, permite hacer una pausa entre exposiciones, mientras que Croque Madame, en el Museo Nacional de Arte Decorativo, invita a disfrutar de un jardín con aires franceses. En Palermo, Moshu Treehouse sorprende con su arquitectura, sus patios llenos de vegetación y una terraza ubicada en la parte superior de una antigua casona.
Entre las opciones más originales se encuentran Café Miller, escondido en el quinto piso de un edificio industrial de Saavedra; Selena Café, que funciona en una construcción histórica de Plaza Sicilia; y Vivero Mario, donde es posible tomar un café rodeado de plantas, helechos y árboles. Diez propuestas que demuestran que una simple salida a merendar puede convertirse en una experiencia diferente y en una oportunidad para redescubrir rincones de Buenos Aires que muchas veces pasan inadvertidos.











