El indicador de JP Morgan cerró en 609 puntos y quedó en máximos de seis meses. La combinación de un escenario internacional más adverso y nuevas dudas locales volvió a presionar sobre la deuda argentina.
Los bonos argentinos atravesaron una semana complicada y el riesgo país volvió a ubicarse por encima de los 600 puntos básicos. El viernes terminó en 609 puntos, más de 50% por encima del mínimo cercano a 400 que había alcanzado en julio. Los bonos soberanos en dólares perdieron alrededor de 3,6% en promedio durante la semana y los títulos de mayor plazo registraron retrocesos superiores al 4%.
Una parte de la presión llegó desde afuera. El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años superó el 5,2%, encareciendo el financiamiento y reduciendo el atractivo de activos considerados más riesgosos, como la deuda de países emergentes. A esto se sumaron la volatilidad internacional y el movimiento del precio del petróleo, en un escenario global menos favorable para los bonos argentinos.
Pero también aparecieron factores internos. Analistas consultados por distintos medios señalaron el menor ritmo de acumulación de reservas del BCRA, las dudas sobre cómo se financiarán los vencimientos de 2027 y datos recientes de actividad económica más débiles. A eso se agrega la incertidumbre que el mercado asigna al escenario político de cara al año electoral. Son factores que, combinados con el contexto externo, volvieron a aumentar el rendimiento exigido por los inversores para mantener deuda argentina.











