Contra todos los pronósticos, el primer trimestre de 2026 cerró con el dólar en caída. En un contexto de inflación que todavía duele, la moneda estadounidense perdió terreno frente al peso, marcando una racha de estabilidad que el Gobierno festeja como un triunfo de su plan económico.
En Argentina estamos acostumbrados a que el dólar sea un ascensor que solo sube, pero este primer trimestre rompió el guion. Al cierre de marzo, el dólar (especialmente el MEP y el Blue) acumuló una caída del 5% en lo que va del año. Mientras la mayoría de los precios del súper subieron, el billete verde hizo el camino inverso. Esta «pax cambiaria» es el resultado de un Banco Central que no paró de comprar reservas y de una city que, por ahora, prefiere quedarse en pesos aprovechando las tasas de interés antes que salir corriendo hacia la divisa.
¿Por qué baja el dólar si hay inflación? Básicamente, porque hay muchos dólares entrando por las exportaciones récord de energía y campo (que ya comentamos antes) y muy pocos pesos circulando en la calle. El Gobierno mantiene la manguera de la emisión cerrada y eso hace que el peso, por puro efecto de escasez, se mantenga firme. Para los inversores, el negocio del trimestre fue el «carry trade»: vender dólares, poner los pesos a trabajar y, al final del mes, volver al dólar habiendo ganado una diferencia importante.
Para el pibe que está ahorrando para un viaje o para comprarse algo, este cierre de trimestre es un alivio, pero también una señal de alerta. Que el dólar baje mientras todo sube significa que Argentina se está volviendo «cara en dólares», un fenómeno que suele complicar a la industria local pero que ayuda a frenar las expectativas de una devaluación brusca. Por ahora, el primer round del año lo ganó el peso, y el Gobierno llega a abril con el frente cambiario bajo control, algo clave para intentar, de una vez por todas, que la inflación baje del 3%.










