Mientras avanza la negociación con el FMI, el Banco Central acumula reservas. Sin embargo, la caída de la recaudación y el menor margen para recortar gastos complican el objetivo de sostener el superávit fiscal.
El Gobierno de Javier Milei enfrenta un escenario económico con dos caras. Mientras el Banco Central continúa comprando dólares para fortalecer sus reservas, las cuentas públicas muestran señales de presión. En medio de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el desafío es sostener el equilibrio fiscal sin depender de nuevos ajustes cada vez más difíciles de implementar.
Durante 2026, el Banco Central acumuló compras de divisas por más de US$15.000 millones, de los cuales US$732 millones corresponden a octubre. Este resultado representa un avance en uno de los objetivos centrales del programa económico, aunque las compras de dólares no equivalen necesariamente a un aumento idéntico de las reservas netas.
El problema aparece del lado de la recaudación. Según un informe de la Fundación Mediterránea, los ingresos tributarios crecieron un 3,8% interanual en septiembre, descontando la inflación. Sin embargo, entre enero y septiembre acumularon una caída real del 3% respecto del mismo período de 2025. Además, impuestos vinculados al consumo y a la actividad económica, como el IVA, continúan mostrando retrocesos.
Esta situación reduce el margen del Gobierno para sostener el superávit fiscal. Después de los fuertes recortes del gasto aplicados en 2024 y 2025, las estimaciones privadas anticipan una nueva reducción del 6% durante 2026. Aun así, el resultado primario proyectado sería del 1,3% del PBI, ligeramente por debajo de la meta del 1,4% contemplada en los últimos compromisos con el FMI.
El escenario plantea una dificultad para el equipo económico: seguir reduciendo gastos puede afectar partidas sensibles, mientras que la debilidad de la recaudación limita los recursos disponibles. En este contexto, los especialistas señalan la necesidad de mejorar la eficiencia tributaria y revisar la estructura del gasto público.
Con la tercera revisión del acuerdo con el FMI en marcha, el Gobierno busca demostrar avances en la acumulación de reservas y mantener la disciplina fiscal. El desafío será conseguir que ambos objetivos puedan sostenerse en el tiempo, en una economía donde la recuperación de los ingresos todavía presenta dificultades.













