Ramabai Ranveer tiene 47 años, es viuda y vive en India. Sin experiencia como corredora, se anotó en una carrera de tres kilómetros porque necesitaba el premio para ayudar con los estudios de su hija. Sus zapatillas comenzaron a resbalarse, se las sacó y siguió: terminó ganando.
Ramabai tenía un objetivo mucho más importante que cruzar una meta. Su hija menor necesitaba libros y materiales para continuar sus estudios y ella no tenía dinero para comprarlos. Cuando se enteró de que una carrera de tres kilómetros entregaba un premio de 31 dólares, decidió participar. No era atleta ni había entrenado, pero vio en la competencia una oportunidad para conseguir lo que necesitaba su familia.
La carrera tuvo un giro inesperado. Ramabai competía con un sari tradicional y, cuando su calzado comenzó a resbalarse, decidió quitárselo y continuar descalza. Lejos de frenarla, terminó superando al resto de las participantes de su categoría, de 30 a 60 años, y llegó primera. Su hija mayor, Pooja, también participó y terminó segunda en su propia categoría, llevándose otros 20 dólares.
La historia rápidamente se volvió viral y llegó hasta las máximas autoridades judiciales del país. Tras conocer el caso, el presidente del Tribunal Supremo de India, Surya Kant, dispuso que el distrito le otorgara una ayuda económica de 500 dólares. Ramabai, que quedó viuda en 2012 y dejó la escuela cuando tenía 13 años, mantiene un objetivo claro: que sus hijas puedan estudiar y tengan oportunidades que ella no tuvo.









