El avance del agua forzó el traslado de decenas de personas a centros de asistencia en la localidad de El Soberbio. A su vez, las autoridades cerraron el circuito de la Garganta del Diablo en las Cataratas del Iguazú debido al alto caudal registrado.
Las intensas lluvias caídas en el sur de Brasil y el noreste argentino provocado un vertiginoso aumento en los caudales de la cuenca fluvial. Ante esta situación, equipos de Defensa Civil, la Policía de Misiones y cuadrillas municipales activaron protocolos de emergencia en las áreas más bajas para asistir a los vecinos con alimentos, vestimenta y refugio, además de reforzar los patrullajes preventivos en las zonas costeras.
La alerta se extendió a otras comunas ribereñas como Panambí, donde el río alcanzó los 9 metros de altura y se preparó un plan de contingencia ante la posibilidad de nuevos desbordes. En paralelo, la Administración de Parques Nacionales dispuso la clausura preventiva del acceso a la Garganta del Diablo tras registrarse un flujo superior a los 8.500 metros cúbicos por segundo, manteniéndose operativos el resto de los senderos del parque.
Los organismos de seguridad y de salud mantienen el monitoreo permanente sobre los registros hidrológicos, ya que la continuidad de las precipitaciones en la cuenca alta podría derivar en nuevos incrementos del nivel del agua. Mientras tanto, las familias albergadas reciben contención en los centros comunitarios habilitados a la espera de que el cauce comience a descender.













