La expareja del Diez rompió el silencio y reveló detalles inéditos de la profunda intimidad que unía a los dos máximos astros del fútbol argentino. Las anécdotas de los encuentros, el fanatismo oculto de Leo y el cariño mutuo.
En medio del clima de efervescencia total por la Copa del Mundo, las declaraciones de Rocío Oliva volvieron a poner a flor de piel las emociones de los futboleros argentinos al entrelazar las figuras de Diego Armando Maradona y Lionel Messi. En una entrevista televisiva que rápidamente se replicó en todos los portales de espectáculos, la última pareja del oriundo de Villa Fiorito detalló la trastienda de los encuentros que compartieron los dos astros, derribando viejos mitos de rispideces y exponiendo la genuina fascinación que el capitán de la Scaloneta sentía por el campeón de México 86.
Oliva recordó con mucha calidez aquellas oportunidades en las que le tocó presenciar las interacciones entre ambos, destacando que el actual referente de la Selección adoptaba una postura de absoluta timidez y admiración frente a Diego. «A Messi lo vi en varias oportunidades. Es muy simpático y siempre lo noté muy fanático de Diego», comenzó relatando, para luego ilustrar sus palabras con una divertida secuencia hogareña: «Tengo un recuerdo de que Diego lo saludó, le dijo ‘bueno, chau, nos vemos’, y después lo vemos correr a Messi entre la gente para volver a saludarlo. Y yo pensando ‘¡cómo, si ya lo saludó!’. Pero nada, quería estar un ratito más con él».
La anécdota expone la faceta menos conocida del futbolista del Inter Miami, quien a pesar de tener el mundo a sus pies, se convertía en un hincha más ante la presencia de Maradona. Según Rocío, ese sentimiento de respeto era recíproco, ya que el propio Diego manifestaba en la intimidad de su hogar exactamente los mismos elogios que volcaba frente a los micrófonos del periodismo, catalogando a la Pulga como un fuera de serie. Estos recuerdos cobraron un valor muy especial para los seguidores en las redes sociales, justo en momentos donde el legado maradoniano y el presente de Messi se funden bajo el mismo sueño del bicampeonato mundial.









