Tres días después de la muerte de Zalazar, el Hospital Italiano presentó la denuncia. El expediente N° 8922/2026 quedó bajo la carátula de administración fraudulenta.
Los investigadores buscaban establecer cómo habían salido del hospital los medicamentos y si había un circuito sistemático de sustracción. Dos nombres empezaban a aparecer: Hernán Boveri y Delfina Lanusse.
En esos últimos días de febrero, la causa era solo un expediente judicial sin nombre público. El Propofest todavía no existía como palabra.










